Declaración del RIIM


Somos la Red Internacional “Mujeres y Minería”, plataforma que cuenta con mujeres afectadas y desplazadas por la minería, con mujeres que trabajan en minas y/o que viven en las regiones mineras y con organizaciones de derechos humanos que trabajan el tema género y minería. Hemos creado una plataforma internacional para que todo el mundo escuche nuestras voces provenientes desde los hoyos mineros, las mas remotas colinas, los mas alejados bosques y desiertos, y para que el mundo entienda los numerosos impactos negativos que la minería puede tener en las mujeres y las comunidades.

“Nosotras, mujeres trabajadoras, mujeres indígenas y comunidades afectadas por la minería, desafiamos la actual economía global, los principios y las prácticas explotadoras de las empresas mineras. Queremos definir colectivamente nuestra perspectiva de desarrollo sostenible y de utilización de los recursos naturales, reconstruyendo nuestras vidas e identidades destruidas por la industria minera.

Exigimos justicia de género y nuevas políticas en el sector minero sensibles a la perspectiva de género en todos nuestros países. Reafirmamos nuestra compromiso solidario al “Pacto por la Vida” para llevar paz justicia y paz para todas nuestras hermanas y niños que sufren a causa de la minería.”

Los marcos de las políticas nacionales y globales que impone el TLC; la privatización y la desregularización, impulsadas por instituciones como el Banco Mundial, el Fondo Monetario Internacional y los bancos de desarrollo regional, y apoyados por gobiernos cómplices a nivel local y nacional de los intereses explotadores de las corporaciones transnacionales y de la industria minera privada, han puesto en peligro el desarrollo de la sociedad y la salud del planeta.

La minería tiene numerosos impactos negativos en la vida de las mujeres, afectando los medios de sustento, el estatus cultural y social, los derechos físicos y sexuales, los derechos legales y convencionales y los sistemas de conocimiento tradicional del sexo femenino, ademas de contaminar el medio-ambiente y limitar el acceso y el control de los recursos naturales, La minería también ha generado una serie de “mitos de desarrollo” que desafiamos desde la perspectiva del género.

“Reafirmamos nuestro respeto por la tierra, por nuestros recursos naturales, por nuestra diversidad y unicidad. Queremos tener vidas saludables, pacíficas y productivas que fomenten bienestar humano y riqueza ecológica. Queremos la participación de mujeres en actividades económicas positivas y con sustentos adecuados.”


Resoluciones del RIIM con respecto a Los Derechos de las Mujeres Indígenas y la Minería


RIMM reconoce por la experiencia de las comunidades indígena, que la exploración y la explotación de minerales y metales ha tenido una serie de impactos negativos en la economía, la salud y el medio-ambiente de las comunidades involucrada en este sector. RIMM se niega en definir este tipo de desarrollo como “sostenible.”

Por lo tanto RIMM afirma su compromiso y solidaridad con la Declaración de las comunidades indígenas sobre las Industrias Extractivas de Oxford, la Declaración de Kimberly adoptada durante la Cumbre Internacional de los Pueblos Indígenas sobre Desarrollo Sostenible
y la Convención No. 169 de la Declaración Internacional del Trabajo.

“Exigimos el reconocimiento y el respeto por el llamado de las comunidades indígenas en declarar una moratoria o una prohibición de implementar nuevos proyectos mineros y expandir los proyectos existentes que pueden afectar a las comunidades indígenas. Hasta cuando los gobiernos y las empresas mineras no tomen responsabilidad por los proyectos implementados y hasta que no se demuestre que la minería puede favorecer el desarrollo económico y social de las comunidades, se debe respetar la prohibición de implementar nuevos proyectos mineros en zonas verdes.

Exigimos que los gobiernos, las empresas mineras, las instituciones financieras internacionales y las leyes internacionales existentes reconozcan la ciudadanía y los derechos individuales y colectivos de las comunidades indígenas y de las mujeres a su autodeterminación, a la propiedad y al control sobre sus tierras y recursos naturales.

Demandamos que se respete el derecho de las comunidades indígenas a un consentimiento previo e informado obtenido a través de un proceso mutuo en la implementación de cada proyecto minero. Ninguna comunidad indígena y/o ninguna mujer debe ser obligada a abandonar su tierra por actividades mineras desarrolladas en el territorio por parte de empresas, gobiernos y instituciones financieras internacionales.

Si la minería tiene que existir, apoyamos antes de todo el derecho de las comunidades indígenas a decidir sobre los recursos naturales, los minerales y metales presentes en sus territorios.

Exigimos el reconocimiento y el apoyo de la actividad minera artesanal, comunitaria y tradicional donde las mujeres desempeñan un papel importante. Exigimos también que los gobiernos proporcionen ayuda económica, facilidades de desarrollo, medidas de seguridad, capacitación, tecnología necesaria y enlaces de mercado para las mujeres que trabajan en el sector.

Las familias encabezadas por mujeres deben ser reconocidas y tratadas de igual manera a las dirigidas por hombres, sobretodo por lo que concierne la toma de decisión, la indemnización y la rehabilitación.

Exigimos que las compañías mineras transnacionales paren de cometer acciones al extranjero que están prohibidas en sus países; implementando proyectos, utilizando procesos y cometiendo violaciones en territorios indígenas.”


Las resoluciones del RIMM sobre los derechos de las mujeres trabajadoras de minas


La minería puede ser definida como la industria más hostil e injusta para el género femenino porque limita la participación de las mujeres en el sector formal y organizado. La privatización y la liberalización han sido responsable por la marginalización de la mujer en la industria minera, limitando y prohibiendo su empleo en el sector. Actualmente la minería se limita a proporcionar oportunidades de contratos casuales y temporales donde no existe amparo legal y donde las negociaciones colectivas a través de sindicatos son casi imposibles. Con frecuencia, las oportunidades para las mujeres en el sector minero se limitan a actividades denigrantes e ilegales. A causa del libre comercio y la liberalización, mujeres y niños están trabajando en condiciones inhumanas sin ninguna remuneración económica, seguridad de trabajo o seguro social. Las mujeres trabajadoras en el sector minero son expuestas a altos niveles de contaminación y a sustancias altamente tóxicas y siguen siendo empleadas en las secciones más peligrosas de la industria minera. La explotación minera ha causado enfermedades crónicas y terminales como la silicosis, la tuberculosis, la asbestosis y varios problemas reproductivos, enfermedades que son omitidas deliberadamente por la industria y los gobiernos.

RIMM respalda los derechos de las mujeres mineras y exige que:

  • Las compañías mineras cesen inmediatamente la explotación y marginalización de las mujeres mineras, garantizando y legalizando finalmente las actividades laborales de este sector de la población.

  • Las mujeres mineras tengan el derecho y la oportunidad de trabajar en el sector público y formal.

  • Las mujeres cuenten con medios de protección laboral, a través de los cuales puedan defenderse contra la explotación de las empresas, los contratistas, los dueños de las minas y los hombres mineros.

  • Las mujeres mineras tengan uniformes, material de trabajo y equipo de seguridad que sea apropiado y diseñado exclusivamente para ellas.

  • Las mujeres mineras reciban un salario adecuado que no sea inferior al salario mínimo de cada país. RIMM exige también que las mujeres reciban derechos de propiedad en cooperativas y puedan trabajar en un ambiente seguro que no sea peligroso para su salud, libres de discriminación, violencia y abusos sexuales.

  • Las mujeres tengan acceso y derecho a un proceso de capacitación y formación en el campo de la minería de igual manera que los hombres.

  • Las empresas incrementen considerablemente el numero de oportunidades laborales y de capacitación para las mujeres, tanto en trabajos tradicionales designados para ellas cuanto en trabajos no tradicionales.
  • Las empresas y los gobiernos prohíban y sancionen pesadamente el trabajo de menores. Los gobiernos se responsabilicen para garantizar el desarrollo progresivo de los trabajadores mineros, proporcionándoles una seguridad económica para que no se vean obligados a hacer trabajar a los menores de edad.

  • Las mujeres mineras puedan implementar y tener acceso a un comité de mujeres en cada empresa, comité que sea reconocido por el gobierno y las compañías y que tenga autoridad plena para la toma de decisiones

  • Las mujeres trabajadoras cuenten con beneficios fundamentales, como una maternidad adecuada y el cuidado de los niños tanto en el hogar como en el lugar de trabajo.


Las Resoluciones del RIMM para la protección del medio-ambiente


Desde hace varias décadas el medio ambiente, las comunidades locales y la salud de la mujer han sido gravemente afectados por las actividades mineras. La contaminación de nuestros ríos, océanos, tierras, fuentes de agua y atmósfera a través de emisiones y desechos tóxicos son solos algunos de los impactos generados por las actividades mineras

Las empresas no asumen la responsabilidad para el medio-ambiente y los recursos naturales durante y después el desarrollo de las actividades mineras y tampoco tienen una administración adecuada contra catástrofes o un plan de administración de sus actividades que esté sujeto al escrutinio público. La minería a nivel mundial tiene un larga historia de devastación del medio-ambiente. Por estas razones demandamos que:

  • Las empresas y los gobiernos apliquen el principio preventivo en su forma más estricta en todas las operaciones mineras.

  • Se exija el cierre inmediato de las compañías mineras que utilizan su autoridad política para modificar leyes que protegen al medio-ambiente, los recursos naturales y las comunidades; asimismo exigimos el cese de la liberalización y privatización del medio ambiente, el agua y los recursos naturales.

  • Se exija una valoración y una auditoria de todos los proyectos actuales y también de los nuevos en respecto al tema de género.

  • Las compañías mineras y los gobiernos admitan los riesgos ambientales de sus actividades y antes de aceptar nuevos proyectos, las empresas tienen que dar informaciones exactas y detalladas al público y a las comunidades.

  • La evaluación de los impactos ambientales de las actividades mineras sea llevada a cabo por cuerpos independientes que tengan una representación adecuada de accionistas con una buena representación de mujeres.

  • Las compañías mineras utilicen tecnologías que no perjudican el medio-ambiente

  • Se prohíban las prácticas destructivas y dañina para el medio-ambiente y para la salud de las comunidades, como la eliminación de desechos en las riveras de ríos, la eliminación de desechos submarinos y la explotación minera de las fuentes de sulfuro que conllevan a la formación de agua ácida altamente nociva para el medio ambiente y las comunidades.

  • Las compañías y los gobiernos no implementen operaciones mineras en áreas protegidas, en lugares sagrados, reservas ecológicas, reservas marinas, comunidades forestales y lugares listados en el patrimonio mundial.

  • Las compañías asuman la responsabilidad en respecto a la prevención de la contaminación y la limpieza de desechos tóxicos generados a causa de actividades mineras, asimismo, en caso de daños en el medio-ambiente y a poblaciones, las empresas proporcionen una indemnización por los daños causados incluyendo los daños a la salud de las mujeres y a las comunidades afectadas por las actividades mineras.

  • Las compañías proporcionen un proceso de capacitación y formación a mujeres mineras sobre los siguientes temas: salud, seguridad y precauciones necesarias en el lugar de trabajo y en la casa.
  • Las compañías asuman la responsabilidad por la limpieza de las minas abandonadas y las tierras reclamadas, las fuentes de agua y otros recursos afectados por las actividades mineras.